
Todo habría comenzado cuando la novia de Oliveri decidió retirar sus cosas de la casa habitada por ambos, recibiendo la negativa del artista quien no conforme con insultarla la mantuvo encerrada hasta que el SWAT debió interrumpir, ingresando a la fuerza y negociando una especie de rescate con el desequilibrado músico.
La fianza fijada para su libertad condicional fue de US$ 100.000 dólares, unos cincuenta millones de pesos chilenos. Abrupto final de una relación amorosa que el estimado Nick de seguro no olvidará tan fácilmente ni dudará en plasmar en alguna canción llena de virulencia.
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