Julie Kiss (To-Mera)
Laura de Luca (Tystnaden)
Nací en 1984, un 5 de enero, cuatro días ántes del lanzamiento mundial del emblemático álbum 1984 de los californianos Van Halen (mismo que hicieran popular los clásicos "Jump" y "Panamá"), el mismo mes que los neoyorkinos Bon Jovi debutaron con su disco homónimo, al igual que Anthrax con su Fistful of Metal, dos fórmulas completamente distintas de heavy metal, en el primero de los casos, extremadamente melódico y comercial, destinado a un público más AOR y en el segundo una obra maetra del underground, de una montura metal-hardcore a la que bautizarían luego con los genéricos de thrash y speed metal.
De cierta manera, uno termina agradecido de las época en la que le tocó nacer. Viví a concho los noventa, pero con retazos psicológicos de los ochenta, para luego aunar todo aquello y pretender partir de un punto específico; para mí todo en términos musicales, se divide en un ántes y un después de los ochenta. Los ochenta fueron proclividad y decadencia, probablemente: los 10 años de mayor apogeo musical y explosión de los más variados géneros, pero también el desenlace de todo un procéso que venía desarrollándose desde las décadas anteriores, para sucumbir irremediablemnte en un desgaste de las viejas fórmulas. Luego se impusieron los noventa, especie de renovación lúgubre de todo, con un gran halo de apatía también hacia todo.
Es mi tendencia ver la historia reciente en términos de rock (gracias a Dios no nací en el siglo XIX y anteriores), quizás el mayor sesgo en el que caemos muchos de los amantes del género. Y definitivamente si tuviera opción de elegir, me habría gustado vivir en los setenta, haber sido parte de la primera camada del metal, aunque para haber terminado rockero en esas fechas, más probablemente tendría que haber nacido también en otras latitudes y en las entrañas de alguna otra cultura más rockera.
¿Demencia?, ¿obsecasión?, ¿estupidéz?, llámenlo como quieran, pero pocos son los que se animan a escribir más de dos años en un blog por pura pasión de un género musical determinado y si lo hacen, muchos dejan de escribir por días, semanas y hasta inclúso meses. A mí en cambio me mueve escribir constantemente, siempre tengo algo que decir... esta es mi droga, quizás la peor de todas, una amante exigente. Lamentablemente no nací con el don de ser músico, pero en cambio suplo esta carencia con la más discreta motivación de escribir y escribo sobre lo que más amo y lo que más amo es la música y la música que más amo es el HARD ROCK y mañana o pasado seguro subiré otro post relacionado con lo mismo, porque así está predicho, porque así me gusta.
Nazareth, AC/DC, Led Zeppelin, Queen, Black Sabbath, Motörhead, Thin Lizzy, Rush, Rainbow, Angel, Deep Purple, Mahogany Rush, Grand Funk, Budgie, Alice Cooper, Blue Cheer, Steppenwolf, The Who, Blue Oyster Cult, Ted Nugent, Zephyr, Bloodrock... el hard rock no muere!! Larga vida a la vieja escuela!
Es una lógica común, que pretendamos desde pequeños aprender a tocar la guitarra eléctrica, sin ántes siquiera haber tomado una acústica. Si se piensa bien, esta es una tendencia bastante común, pero un tanto ilógica.Con el paso de los años, lamentablemente, este folk universal que tuvo su mayor auge con los hippies y su escenario inmortal en Woodstock, fué quedando atrás o muy a un lado del mainstream musical. Los engendros de Zeppelin adhirieron sólo a su naturaleza más rockera, conformando la nueva masividad musical de los '70 y '80 que contrario a la década anterior, sería una música más monótona, encuadrada en géneros particulares y con poco ánimo por la improvización y la libertad de retornar a lo básico o de musicalizar un poema. El rock y la música pop en general, ganaron modernidad, pero fueron perdiendo dos importantes elementos: autenticidad y libertad.
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Nuevo auge del folk-rock en Chile

Dos grandes exponentes de la actualidad: Angelo Pierattini (ex-Weichafe), por el lado más under y la exquisita Francisca Valenzuela.La música criolla "per excellence" por años fué la llamada "nueva canción chilena", variación simple de la trova o del folk tradicional hispanoamericano. Asociada comunmente a un espectro político de izquierda (más bien un mero dato, porque la música no es más que eso: música). La generación de Jara, los hermanos Parra, Pato Manns y grupos de tradición andina como Inti Illimani, fueron durante años los máximos exponentes, de esta tradición musical, ya bastante estancada.
En el transcurso de las décadas, el folk chileno sobrevivió a una prolongada era de estancamiento y a los muchos matices que le impuso la música rock, eso además de las nuevas posibilidades y cambios aparejados a las tecnologías musicales de producción y grabación. A fines de los setenta el sintetizador, reemplazó en más de algún caso a la tradicional instrumentación acústica.
Entre los setenta y ochenta, si bien muchos coinciden en que el mundo artístico y musical chileno fué poco productivo, artistas que aunaron influencias del rock, pero revitalizando además el tradicionalismo folk, lograron trascender e imponerse como íconos generacionales: Los Ángeles Negros, Eduardo Gatti y Fernando Ubiergo, entre otros, son algunos de los ejemplos más destacables.
Y de la década de los noventa, confusa y demasiado comercial, no podemos decir que haya sido muy vigorosa tampoco, sin embargo el surgimiento de Los Tres trajo nuevos bríos al rock chileno y a esta identidad propia de lo que es el folk-rock. Hacia fines de la década y principio del nuevo siglo, buena parte de lo que surgiría se le debe también a la influencia de Los Tres: desde el rock/pop retro de Los Búnkers a ese hard rock 70's, folk, psicodélico y muy a la chilena de Weichafe.
En los tiempos que corren, es indudable que el folk y el folk-rock están de vuelta... quizás muy lejos aún de volver a convertirse en un movimiento mundial masivo, pero sí fuertemente localizado en distintos puntos donde la música folk sí ha sonado por tradición. Chile siempre ha sido un país de grandes folkloristas y compositores, ¿Por qué no imponer eso de una vez por todas, en lugar de dedicarse 100% a reproducir géneros extrangeros, que si bien ya son patrimonio global, no dejan de ser extrangeros y lo que es peor: ¿Para que cresta componer en inglés, si el principal mercado de una banda chilena siempre va a ser su terruño?. De vez en cuando es bueno desenchufarse y recuperar la magia acústica, haber si así un día, volvemos a hacer poesía.
Lo dijo el propio Neruda en su poema 20: "...Es tan corto el amor y tan largo el olvido..." y es que el amor es quizás el más duro de los sentimientos humanos, el corazón es muy grande para amar y mientras se ama (y se es correspondido) todo el mundo cobra color, la existencia se siente más llevadera y atractiva, pero aquel sentimiento es frágil y puede volcarse también en los matices más trastornados y patéticos: celos, desamor, odio...
Generals gathered in their masses
Fear Nuttin Band es una interesante propuesta norteamericana que congregan dos sonidos y perspectivas musicales a simple vista opuestas, pero que yo al menos siempre esperé escuchar en una especie de fusión 50/50, y estos tipos me dieron al fin en el gusto.
Si Bad Brains y Fishbone fueron los primeros en atisbar una fusión similar, Sugar Ray una especie de malos aprendices y otros incontables conjuntos de los noventa, intentaron por su parte estrechar las distancias genéricas, es porque la iniciativa no era tan descabellada después de todo. Fear Nuttin Band son con todo derecho los pioneros del dancehall-metal, ¿Impresionante? a mi si me pareció. Escúchenlos.This Ain't a Love Song (Bon Jovi)
Angel (Robbie Williams)
Everything I Do, I Do It For You (Bryan Adams)