
El pasado mes la banda tocó en una ciudad francesa y tras la presentación izaron juntas las banderas de Israel y el Líbano, esta última en representación de la nacionalidad de Johanna Fakhri, bailarina que se sumó a su más reciente gira europea. La imágen filtrada no tardó en ser condenada y hasta considerada una manifestación de felonía por parte de varios medios libaneses.
No podemos desconocer que la intensa enemistad entre estos estados vecinos en Medio Oriente (agravada desde el 2006), carga a su pesar más muertos y familias destruídas que cualquier otra realidad bélica en el mundo. En medio de la crísis, son mucho más lícitos los intentos por tender puentes, promover el conocimiento mutuo y apaciguar el odio -tal como hacen Orphaned Land- que seguir orbitando en torno a la candela del resentimiento y de la xenofobia.
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