lunes, 14 de enero de 2008

Hey pendejo!, ¿de qué te las dai?

El futuro AXL Rose

Hablando ayer tarde con mi amiga Nancy, salieron mil temas y de distintos tópicos como caracterizan nuestras buenas charlas. Casi al final nos pusimos hablar sobre lo de ser "metalero" y con todo el pesimismo y sinceridad que me puede llegar a caracterizar le expuse mi punto de vista de porque no creo que las nuevas generaciones puedan competir contra el fanatismo de los más viejos (me incluyo).

Una de las principales razones a mi parecer es que hoy cualquiera con un pc conectado a internet puede bajar discos completos y darselas de buen entendedor del heavy metal o del rock. Hace 10 años, cuando yo era el pendejo que pretendía conocer el heavy metal (todos parten igual: pretendiendo) tenía que hacer mil triquiñuelas para conseguir los discos; suplicarle a mi viejo que me pasara plata, juntar las monedas, el famoso intercambio y copia en casetes (alguien se acuerda de que existe ese formato?) e ir de un lugar a otro recolectando buen metal, lugares como los persas, las ferias o la casa de algún weón que rematara sus discos.

Todo ese movimiento te llevaba a valorar cada disco que obtenías, a conocer mejor la música y los estílos, a tener alma de coleccionista. Y yo creo haber sido uno de los buenos. Mientras más cedés y casetes originales tenías, más consideración lograbas entre los pares. En esos tiempos que hoy quiero rememorar, la tribu rockera se dividía entre punk/hardcorianos, metaleros y clásicos. Los clásicos casi estaban en extinción y yo ántes de ser metalero fui clásico, por esa vía llegué al metal y arrastré siempre un gusto especial por el hard rock de grupos como Zeppelin, AC/DC, Queen, etcétera.

En ese intercambio y búsqueda musical uno conocía cada especimen amante del heavy metal, en lo personal recuerdo al "mosca", Cansino, a "Bob Patiño" y al Rubilar, entre tantos otros que se me escapan. La gracia es que uno aprendia de ellos y se dejaba engrupir por su fanatismo para despues pedirle los discos o preguntarle que pensaba de tal o tal banda. Una buena apreciación del rock/metal tenía que confirmarse con algunos de estos maestros.- Después uno podía seguir su propio camino y darselas de maestro de los más novatos, grabarle discos, darles cátedra, etcétera. Siempre te consideraban para alguna tocata o reventón del fin de semana.

Ahora, en los nuevos tiempos (estoy hablando como si fuera Julio Martinez) la cosa se masificó bastante, es mil veces más facil conseguir música, no hay nadie que se sacrifique demasiado por conseguir un disco y estoy seguro que hay algunos que nunca han comprado uno en su vida. Les muestras un casette y piensan que es un MP5 o les muestras un vinilo y piensan que es un frisbee, ni hablar de ser busquilla, ahora nadie pide los discos de nadie, no hay ese contacto que era bakán entre los amigos o cuando nos poníamos a discutir de que subgénero metalero era tal o tal banda.

Todo está hoy demasiado masificado, todo al alcance de todos, pero en mi opinión así solo se pierde la magia. La gran diferencia entre los viejos y los nacientes metaleros es que nosotros sabemos cuanto nos costó cada disco y les tenemos un cariño especial a toda nuestra fonoteca. Pudiendo establecer paralelismos de la música que se tiene, relacionando siempre la nueva música escuchada con tus amados clásicos, esos viejos discos que compraste primero y que para ti nunca pasan de moda, porque en realidad así es.

Sin embargo lo nuevo también trae sus ventajas y son muchas: por fin ahora se pueden obtener los discos que nunca imaginaste tener, las versiones limitadas que nunca llegaron a Chile como por ejemplo las coolaboraciones de Satriani con Deep Purple, las versiones japonesas o europeas de álbumes clásicos que contenían temas inéditos o los discos de esas bandas desconocidas que a lo mucho veías mencionadas en las revistas y qué decir de las escenas que ántes ni imaginaste conocer: griega, turca, árabe, india, filipina, etcétera. Todo se puede tener y a costo cero si se quiere.

Por donde se mire hay muchas más ventajas ahora, pero en algo sigo prefiriendo los viejos buenos tiempos. Afortunadamente yo no fui uno más de los muchos pendejos "poseros" que de un día para otro se las dió de metalero (de ese tipo sobran y seguirán sobrando) sino un pendejo que se hizo metalero en el camino, en el constante training, encantándose, desancántandose y volviendose a reencantar constantemente de esta música, pero sin dejarla y siendole infiel jamás.

Creo que de haber sido ahora adolescente, probablemente a futuro no le hubiera tenido ese respeto y valoración al metal, que hasta el día de hoy arrasto. Con la gratuidad de los tiempos que corren, el heavy metal hubiera sido para mí poco más que un gusto pasajero, algo parecido a ver televisión: sin emociones y sólo para pasar el rato. Pero por el favor de los dioses no fue así y forever and ever la música hm es mi devoción. Música orgásmica como diría mi buen amigo Seba.

Metal Rules!!

2 comentarios:

Apocalypso Facto dijo...

100% de acuerdo con lo que dices. Esa magia de antes, de lo mucho que costaba conseguir tal o cual disco, se perdió, así de sencillo. Prácticamente cualquier cosa que quieras escuchar está a un click de distancia.

Con todo, yo sigo comprando discos cuando puedo -- cosa que en este país es de lo más jodido con la constante devaluación y los precios del dolar paralelo --. Pero se hace el esfuerzo. Siempre vale la pena tener tu material original, con su buen artwork, el sonido como debe ser y ese olor tan característico de los cd's nuevos, que para mí es aromaterapeútico!!!

\m/

stoneresk dijo...

Toda la razón Apocalypso no hay nada como tener un material original en tus manos y ese olor del que hablas es una gran satisfacción. Si he de ser sincero me acomoda mucho bajar un disco de internet en especial porque es imposíble que se tenga siempre la plata para comprar todos los discos que realmente quieres escuhar, aunque sea por curiosidad (y ni aunque la tuviera).

Aunque eso no quita que siempre que haya algun dinero disponible para hacerlo compre algun disco original, de hecho siempre evito bajar los álbumes de mis bandas favoritas y escucharlos ántes de tener mi propia versión salida de fábrica. Pero lo que más se extraña de esos viejos tiempos, es el intercambio con los amigos, cuando aparecía aquel "desgraciado" con un disco imposíble de conseguir y del que querías obtener alguna copia a toda costa.

Por más arcaico que suene ahora, para mi ese regateo por música era impagable y obviamente se valoraba mucho más cada disco conseguido.

saludos

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