miércoles, 2 de enero de 2008

Cold Lake, el clásico más aborrecido de Celtic Frost, ¿por qué?

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Hoy en la mañana bien amanecido y con un imsonio asqueroso me encontré en la recurrente situación de no tener nada que hacer, comencé entónces buscar algo en que matar el tiempo o palear el maldito insomnio y no hayé mejor cosa que darme vueltas entre mis discos, buscando alguno que hace tiempo no hubiera escuchado. Me pasee por todo lo imaginable: desde mis primeros discos de Bon Jovi (no me molesta reconocer mi gusto por la banda, especialmente cuando estoy enamorado y no hay música en ese entónces que me haga mas sentido), pasando por Kiss (una banda de la que me fui desligando con el paso de los años), Rainbow, Warrior Soul, Kittie, Rob Zombie, etcétera, pero nada me llamó la atención hasta que finalmente llegué a un viejo compilado discográfico de los suizos Celtic Frost en mp3, desde el Morbid Thales al Vanity-Nemesis.

De los 5 o 6 discos del compilado decidí finalmente poner a rotar el polémico Cold Lake de 1988 en el equipo, me coloqué los audifonos y subí el volume a un nivel considerable dispuesto a volar y la verdad así fue. Si hay bandas que te pueden devolver la pasión por el metal cuando esta flojea, una de ellas es con todo éxito Celtic Frost.

Sin embargo este disco tan bueno como todo lo de Celtic Frost, significó un episodio negro en la historia de la banda, debido a que fue un vuelco demasiado radical en lo musical, una apuesta pésimamente recibida por su público, ese que sabemos pocas veces perdona los cambios. En Cold Lake, CF pasa desde su fórmula única de thrash metal apocalíptico, denso y con tintes de black/death a experimentar algunos de los sonidos de las bandas del metal más comercial, los glamers de los ochenta: Faster Pussycat, Mötley Crue, Wratchild, Odin y un largo etcétera.

Luego del Cold Lake, los Celtic tuvieron que hacer una serie de declaraciones y hasta el día de hoy las han hecho, casi excusandose por la existencia de este disco. ¿Pero es el Cold Lake, tan malo como lo pintan?, yo sinceramente no lo creo, empezando por decir que si bien es un disco mucho más accesible para el gran público, melódico y una serie de atributos no propios de la identidad thrashera, no es en nada un disco más para la era del glam-metal, hair metal, pop-metal, glam, hard rock de los ochenta o llámenlo como quieran. Es el sonido Celtic Frost, bastante más ganchero, amable y sofisticado por cierto, pero es al menos en lo netamente musical: heavy metal en estado puro. Un intento por acercarse a la imágen de los grupos más vendedores de aquella era de los peinados "aleonados", pero no desde la misma pista de Poison, Winger o Skid Row, sino desde una mucho más "true", sin quitarte demasiado el sabor de boca que dejan sus elementos thrasheros a lo largo de toda la discografía.

Es lamentable que el ántes y después provocado con la salida de este disco haya socavado no un poco, sino mucho en el prestigio de los suizos que en el siguiente álbum volvieron a sus atmósferas más oscuras y hasta es probable que su interrumpida carrera pueda deberse en parte al fallido intento comercial del Cold Lake que finalmente logró justamente lo contrario. Un experimento que luego de 20 años no debiera ser visto ni recordado como un mal paso, es al fin de cuentas un disco de Celtic Frost y con eso debiera bastarnos, ¿qué banda actual toca como ellos?, NINGUNA.

Y los temas de verdad no son para destacarlos o hubicarlos a la altura de los grandes clásicos de la banda, pero un "Seduce Me Tonight", "Pretty Obsession" o "Blood On Kisses", en nombre suenan demasiado glam, aunque en términos concretos no lo son e insisto en ello. No imagino a ninguna amante de Sebastian Bach, Kip Winger, Vince Neil o Axl Rose vacilándose por igual un disco como este. Tom Fischer no coincide ni tampoco pretendió amoldarse al perfil de toda esa manga de amanerados y no es que yo no tolere el glam (glam-metal), de hecho también lo escucho, sólo que no me gusta que se confundan peras con manzanas. ESTO ES 100% METAL y guste o no; también es un disco imprescindible.

Cherry Orchards

De este video me llaman la atención las imágenes de Marilyn Monroe ¿Habrán pretendido repetir la idea de Def Leppard y su clásico Photograph??. Es probable, pero espero que no.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

no pretendo reprobar lo que expones pero pues ese disco es bastante malo digan lo que digan no se siente por ningun lado el celtic frost extremo desde todo punto de vista es un fraude sinceramente cuando lo escucho no siento gran diferencia con el sonido glam de la epoca

stoneresk dijo...

Yo comprendo ese punto de vista, pero para empezar ya estás mal cuando dices "glam", el apelativo solo es correcto cuando lo ocupas como disminutivo de glam-metal, pero la verdad el supuesto "glam" de los ochenta no es glam, como lo es la música de Mott The Hoople, slade, T-rex, David Bowie, Roxy Music, algo de Queen, etc, música de los setenta, un estílo no puro por lo demás, en algunas ocaciones teñido de rockabilly, proto-punk, new wave, progresivo, hard rock, etcétera.

El supuesto glam de los ochenta es simplemente música hard rock melódica y comercial, con algunas trazas glameras en el vestuario e influencias (Queen, Kiss, Alice Cooper, etcétera) una música que podía pasar desde el aor de Bon jovi y Bad English al metal más concreto.

Pero el cold lake de CF no es ni glam-metal, ni hard rock, ni mucho menos glam, es solo heavy metal con algo más comercial. Eso es lo que hay que aclarar porque mucha gente piensa lo mismo que tu. A Lizzy Borden por ejemplo vestirse de glamers no los hacía menos metaleros, una banda bastante cercana al power, el primer disco de Iommi con Glenn Hughes: el Seventh Star de Black Sabbath muchos también dicen a tontas y locas que es glam-metal y claramente no lo es, tampoco los discos de Ozzy de fines de los ochenta (The Ultimate Sin, No Rest For The Wicked), ni el Turbo de Judas Priest como he escuchado mil veces. Eso debiera tenerlo bastante claro cualquier seguidor del heavy metal. Es todo.-

Anónimo dijo...

donde coño lo descargo????????

Gaston Garcia dijo...

Hace tiempo que tengo (descargado) este disco. Nunca le encontré gran cosa, pero era por el hecho de considerar que tenía un sonido y producción horribles. Acaba de caer en mi poder una versión remasterizada del mismo y ¡Oh! Esto ha cambiado por completo. Ahora suena mejor, más compacto y audible. Y me está encantando. Claro que mi problema es que no soy conocedor de la discografía anterior de los Frost, de modo que sólo me baso en Col Lake concretamente, pero me gustan los riffs y esa forma tan vacilona de cantar que muestra Thomas Gabriel. Ha sido un genial re-descubrimiento para mi.

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