lunes, 26 de marzo de 2012

RETROspectiva: Led Zeppelin - "The Wanton Song" (1975)


En general, se apunta a The Beatles como la banda más consagrada e influyente en la historia del rock/pop (británico y mundial) y ciertamente lo fueron, pero sólo hasta 1969, de aquella fecha en adelante ese sitial de excelencia será compartido con un conjunto mucho más abrasivo: los sectarios del nuevo blues y padres del heavy metal, Led Zeppelin.

Surgidos de las cenizas de The Yardbirds (clásico del blues blanco en el que militó Jimmy Page junto al también excelso guitarrista Jeff Beck), la formación conocida como Led Zeppelin tomó forma en los suburbios de Lóndres en 1968 y unos pocos meses más tarde dio vida a su primera placa homónima, caudal de energía y destreza instrumental que fijó nuevos horizontes para todo el rock venidero. Lo que hizo únicos a Led Zeppelin no fue una búsqueda exagerada de vanguardia estilística, sino más bien el nutrirse de los distintos sonidos de la época, bajo esquemas mucho más personalistas que incrementaron -a niveles salvajes- la potencia del blues y el rock hasta crear prototípicos riffs de heavy metal, toda vez que fueron capaces de componer también las más bellas baladadas folk, de profunidizar en la psicodelia y hasta de evolucionar hacia las complejidades propias del rock progresivo.

La pasmosa y cautivante voz de Robert Plant (devoto de Elvis, Janis Joplin, Howlin' Wolf y Willie Dixon), la técnica y ritmos inimitables del gran baterísta John Bonham (probablemente el segundo mejor baterista de la historia, tras los pasos de Keith Moon de The Who), los venerables acordes de Jimmy Page y todo el groove del gran bajista John Paul Jones suman gloria a cada uno de sus masterpieces, que más allá de lo netamente musical o de la técnica, en lo tocante a la composición están cargados de esoterismo, simbologías ocultas y una excéntrica mirada de los músicos (en especial de Jimmy Page) seducidos por temáticas como el ocultismo, la magia crowliana y el paganismo celta. Phisycal Graffiti (1975), sexto disco de estudio de la banda, representa a mi parecer una condensación de todo lo mencionado arriba, con clásicos de una belleza y matemática indescifrable como "Kashmir" y "Ten Years Gone", potentes bluesy como "Custard Pie" y la maravillosa "Houses Of The Holy", el más puro blues y bluegrass de "Boogie with Stu" y "Black Country Woman" y todo el rock pesado de "The Rover", "Sick Again" y "The Wanton Song", hit recordado por la presente RETROspectiva.

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