sábado, 18 de agosto de 2007

Infierno en la Tierra

Si ántes pensaba que estar en la cárcel podía ser lo más cercano a estar en el infierno, ahora creo que estaba equivocado, porque sigue siendo lo más similar al infierno en la tierra el estar encerrado por meses, años o inclúso décadas compartiendo con asesinos, narcos y violadores, teniendo que arreglártelas frente a tanta miseria, arrepintiendote día a día de lo que ha sido tu vida, cuando muchas veces no pudiste darle un vuelco al destino. En fin, sigo creyendo que es lo peor del mundo, pero no en todos los casos, algunas cárceles son como hoteles con sus varias categorías, hay hasta de 5 estrellas en las que caen delincuentes de cuello y corbata: estafadores de buena familia, políticos corruptos, violadores de derechos humanos, etc.

Por otro lado están las cárceles comúnes en las que es posíble encontrar de todo tipo de giles, desde el que te vende unos gramos de verde en la calle, al esquizofrénico que mató a su pareja por locura, pasando por el gil que no pagó la pensión alimenticia o el tipo que hizo malos negocios y terminó debiendo hasta lo que caga, hay de todo.

Hace unas semanas vi un reportaje de Megavisión que mostraba "in situ" la cárcel de Guayaquil, cárcel destinada a redes de narcos, pero obviamente ninguno de los guatones que maneja el negocio y le inyecta la plata está ahí.

En este lugar caen todos los que trafican directamente o incluso los que recién se están metiendo en el negocio, porque en un continente tan pobre como este, meterse en alguna red de narcotráfico sigue siendo una buena alternativa para comer y no morirse de hambre.

La cárcel de Guayaquil es la más peligrosa e inhumana del continente y sin ninguna duda yo creo que del mundo, ni las condiciones en Guantanamo puede que sean tan extremas y mucho menos en las cárceles gringas de alta seguridad. Aquí la gente no come todos los días, hay un baño por cada 15 o 20 personas, es un recinto que sobrepasa en 3 o 4 veces su capacidad, hay cientos de enfermos de Sida y otras enfermedades contagiosas, gente que se ha electrocutado en la misma cárcel, las redes de narcotráfico (internas) le ponen precio a tu vida apenas entras y sino puedes pagar o te hacen mosito o sales por la puerta trasera en un ataúd de palo, a esto hay que agregar lo peor de todo: hay niños, hijos de los presidiarios que ni siquiera debieran estar ahí, mucho menos en ese clima tan extremo de balaceras todas las noches y lo que es igual o peor, conviviendo con violadores.

Asi es que si creyeron como yo que estar en la cárcel era lo peor del mundo, piénsenlo dos veces, no todas las cárceles son iguales, en gran parte por lo menos se hacen respetar los más mínimos derechos humanos: alimentarte dos veces al día, darte una cama, asignarte tareas de recreación, etc. y otras simplemente parecen hoteles lujosos donde los tipos sólo pasan la vida entre cuatro paredes.

El infierno existe y no necesariamente con Satán y su tridente cocinándote en una hoguera, eso es la mitología más estúpida en la que algunos viejos (as) todavía creen. El infierno es terrenal, se llama cárcel y su peor representación es la cárcel de Guayaquil.

Los dejo con un temazo de Phantom Blue que habla de cárceles, aunque la realidad gringa en esta materia está a años luz de la nuestra.

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