lunes, 30 de abril de 2012

RETROspectiva: The Doors - "Five to One" (1968)

 

Descifrar la composición de The Doors es sumirse en un laberinto de símbolos e interpretaciones (tantas como mande la subjetividad de cada oyente), nadar en el más oscuro charco de poemas provenientes del subconsciente y estados de mente alterados. The Doors fue principal pancarta de un hippismo anti-hippie y de una revolución musical, artística, moral, intelectual y hasta política que en un lenguaje condensado de blues, rock, pop, jazz, cannabis, LSD y la influencia de turbados litaratos como Rimbaud y Jack Kerouac llevó la psicodelia y el rock ácido al siguiente nivel, definiendo a nivel de prototipo los parámetros futuros del rock duro y del punk. En plena era de las flores, de las tomas universitarias, de las masivas movilizaciones por la igualdad cívica y del duro cuestionamiento popular a la Guerra Fría y Vietnam, suspicaces y excépticos, The Doors -y en particular Jim Morrison- tejieron la filosofía del "junkie", aquel sujeto desencantado y autodestructivo que percibiendo el mundo al borde de un abismo, no le hace el quite ni lo condena, sino por el contrario se deja llevar y hasta dirige la batuta de los mutilados psíquica y espiritualmente. No extraña en tanto, su temprana muerte a los 27 años, en la cúspide más absoluta de su carrera musical.

Tras la muerte de Morrison en 1971, los tres miembros supervivientes (Ray Manzarek/tecladista, Robby Krieger/guitarrista y John Densmore/baterísta) intentaron durante un par de años mantener vigente el nombre de The Doors, lanzando en medio un par de discos nada convincentes. No lo lograron en aquel primer momento ni tampoco llegarían tan lejos en futuras reuniones, pero quienes sí recogieron en buena medida el legado de Jim Morrison son sus más variopintos seguidores y personalidades del rock como Alice Cooper, Iggy Pop, David Bowie, Stiv Bators (Dead Boys), Phil Lynott, Billy Idol, Ian Curtis (Joey Division), Ian Astbury (The Cult), Glenn Danzig, Mark Lanegan (Screaming Trees), Andrew Wood (Mother Love Bone), Eddie Vedder y hasta Enrique Bunbury (Héroes del Silencio), quienes en diferentes épocas y desde las más variadas aristas musicales lograron perpetuar y replicar algo de la gesta, actitud, mística o su particular tono de voz. Ian Astbury y Eddie Vedder llegaron inclúso más lejos, atreviéndose a calzar los zapatos del mártir rockero, tocando codo con codo con el resto de los Doors.

En 1968 The Doors publicó Waiting For The Sun, una de sus más célebres placas, amparada del favoritismo de quienes hacemos La Religión del Rock Pesado. Figuran en ella grandes clásicos de la psicodelia como "Hello, I Love You", "Not Touch the Earth", "Spanish Caravan", "My Wild Love", el llamado anti-bélico de "The Unknown Soldier" y una increíble canción al cierre titulada "Five to One" que destaca por transitar de la psicodelia al heavy metal en completa analogía con la era musical tratada (1968 a 1969), misma que vió florecer para luego desaparecer a Jimi Hendrix y Cream, propició el White Album de The Beatles y el Tommy de The Who, una era de distorcionadores y riffs a tope y del más cruento realismo devastando al fin frágiles muros de discursos utópicos y felicidad convertida en bien de consumo. A la vuelta de esa turbulenta esquina gritaron a todo pulmón kick out the jams!!! los MC5 como metáfora de un instante solemne, la muerte declarada de los años '60.

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