La visita de la mítica banda británica ya no es ninguna novedad, pero lo que sí es una mala nueva es que las entradas disponibles para el concierto del 6 de noviembre se dispararon y lo peor es que calculo que dentro de pocos dias ya van estar agotadas, así es que no más queda despavilar luego y comprar las entradas ántes de que se de luz verde a la reventa, fomentandole el negocio a una manga de weones, que como siempre, debió comprar el máximo de entradas por persona, para en unas semanas más, aprovecharse del pánico y venderselas a los desafortunados que no las tenemos aún.
Para evitar ser presa de esa estirpe de carroñeros, les aconsejo que vayan comprando su entrada a tiempo y si por algún desfortunio imprevisto o por no "haberse dado la paja" de comprarla ni si quiera en el último plazo, quedaron fuera, les aconsejo que en todo momento eviten la reventa y saquen su entrada a esas alturas en tiendas de música ad hok y revendedores autorizados.- ROCKSTORE para los rancaguinos (no hay donde perderse), por supuesto al precio más justo.
Para dar por terminado el segundo mes de Queen, aprovecho de tirar 3 temas "inéditos" o al menos curiosos que nunca salieron de estudio, hasta hace un par de años. Uno de ellos (Silver Salmon) corresponde al periodo de grabación de Queen II, por lo que no extraña que sea un tema bastante heavy metal, pesado y retorcido como los sobresaltos rifferos de Robert Fripp, pero manteniendo las dimensiones épicas de aquella obra maestra de Queen en los setenta. Lástima que esté un poco cortado, pero en general suena bien.
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Los otros dos temas, son de la etapa Innuendo, pero suenan en la misma tónica de los primeros álbumes ochenteros de la banda, Robbery una especie de maqueta pop/rock de la época hubiera pegado bien en ese disco y Self Made Man, en cambio, suena muy preliminar y hasta experimental, con toda la sensibilidad pop de un Pain Is So Close to Pleasure, All God's People o A Kind Of Magic (el tema), pero nutrido de unas pocas pinceladas hard rockeras en la guitarra de Brian May, muy típico de Queen. Todas estas versiones no están depuradas, como es posíble encontrarlas por ahí, aunque lo meritorio es que en un principio así se filtraron.
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Con este post despido septiembre y el mes queenero hasta el próximo año. God Save The Queen!!
Deudores de Thin Lizzy, del hard rock y sin grandes intenciones comerciales de por medio; una de las mejores y a la vez (por suerte) más desconocidas bandas de la oleada del rock alterno irlandés es Therapy?. Este power trío lleva a sus espaldas más de veinte años de trayectoria. Tocados por la fama y el prestigio muchas veces, pero olvidados otras tantas, son el típico ejemplo de una banda con altibajos que ha estado sobre todo tipo de escenarios, pero que por lo general termina volviendo a los pequeños locales, explotando siempre una peculiar fusión que a la vez no es tan fusión sino más bien una mezcla heterogénea y bien demarcada de estílos, en que se reproducen influencias del heavy metal ochentero, el punk rock más básico, post-thrash, grunge, indie, etcétera. Todo acompañado de líricas semi humorosas y sarcásmo agridulce.
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Therapy? fueron contemporaneos de Nirvana y a la vez sus más grandes admiradores, inclúso hasta en los más recientes álbumes hay material que recuerda los sonidos de la era Nevermind, aunque lo suyo posee un mayor ascendiente metalero, con tintes de verdadero punk rock y sintetizando influencias de grupos tan diversos como The Clash, Buzzcocks, Thin Lizzy, Scorpions, Metallica, The Ramones, Nirvana, Motörhead, Iron Maiden, Budgie y desde luego: Black Sabbath. Una interesante combinación, semejante a la variedad del rock clásico, proyectada desde temas adrenalínicos, cortos y simplones dignos de un pogo, a otros rifferos y mucho más heavys, canciones accesibles y más de algún tema experimental que deja en manifesto el orígen alternativo.
Troublegum, probablemente el mejor álbum de Therapy?
Entre álbumes de estudio, compilados con temas inéditos y registros en vivo, la discografía de Therapy? bordea los 20 discos, algo no menor y que demuestra la gran aceptación de un grupo que a pesar de ser desconocido para la mayoría de los mortales, tiene gran arrastre entre fans alternativos y amantes del rock duro/metal. Aunque como suele ocurrir, para el público norteamericano, rendido ante sus propios estándares, la música de Therapy? nunca logró repercutir, una razón de peso por la cual no han logrado consolidarse mundialmente.
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Tuve la fortuna de dar con la música de esta banda hace unos cinco años por referencias en AOL y desde entónces quedaron en mi lista como uno de los mejores grupos alternativos que conozco, unos imprescindibles a toda prueba, particularmente para aquellos nostálgicos del rock de los noventa, de esa face rara en que las bandas no se casaban con sonidos en particular, preferían experimentar con varios. Obviamente Therapy? no son tan marcianos como unos Jane's Addiction ni mutantes imperfectibles como los grandes de Faith No More, su búsqueda musical es un simple "popurrí" que se explica en la actitud temprana de los noventa y en esa mecida escena irlandesa post-Thin Lizzy, que impregnó de un plus especial buena parte de la evolución del punk y del metal.
Esta es toda una rareza de archivo, rollicking hard rockero que grabaron en 1987 Freddie Mercury y Billy Squier, este último un cantante/compositor y guitarrista norteamericano que desde principio de los ochenta secundó las influencias del periodo más "dance" de Queen (registrado en The Game, Hot Space y The Works) y las fusionó naturalmente con el riffage pesado de la época, dando por resultado unas sonoridades un tanto inéditas, pero igualmente interesantes dentro del acotado campo del hard rock ochentero.
Lady With A Tenor Sax abre con el salvaje guitarrero de Squier, seguido de la potente voz de Mercury, a quien acompaña también la del músico americano en un hito que recuerda inévitablemente al clásico Under Pressure, aquel en el que David Bowie y Freddie Mercury, dos íconos del glam de los setenta, inmortalizaron sus voces. En toda su extensión, el tema termina siendo danzable, pero a la vez muy guitarrero, un equilibrio en el que ambos músicos se movían perfectamente.
A veinte años de su grabación, es indemesmentible todo el testimonio visual que aportó este documental ochentero sobre la historia misma del heavy metal (por aquellos años en plena gestación), la visión de sus protagonistas los músicos y el fanatismo incondicional de sus seguidores norteamericanos.
The Decline of Western Civilization Part II, fué la continuación de un primer documental centrado en la explosiva escena punk angelina de principio de los ochenta, ambos producidos y dirigidos por Penelope Spheeris, quien observa desde unos lentes o enfoque no tan moralistas, pretendiendo con dichos documentales "sacarle la foto" a un comportamiento colectivo de la generación "white trash" norteamericana y de los jóvenes en general, como también el aporte a esas actitudes, dadas en el modelo a seguir de unos músicos comprometidos a muerte con el lema "sexo, drogas y rock & roll", viejo cliché que en aquellos tiempos era toda una filosofía, un estílo de vida pretendido, aún más si se conquistaba la fama.
Al igual que en el documental anterior (de 1981), en este, el escenario vuelve a ser Los Ángeles, pero el protagonismo esta vez pasa de los punkies, a los clásicos fans de la música heavy metal y sus respectivos derivados, en especial de la explosión glam-metal, como también ciertas referencias a estílos menos comerciales como el thrash, el metal extremo y el heavy. A esto caben entrevistas con Paul Stanley (Kiss), Steven Tyler (Aersomith), Alice Cooper, Ozzy, Dave Mustaine (Megadeth), Taime Downe (Faster Pussycat), Chris Holmes (W.A.S.P.) y bandas completas en proceso de obtener una fama mayor, como era el caso de Lizzy Borden, Odin, London o Pretty Boy Floyd.
El formato de las entrevistas con los músicos era de lo más curioso, cada uno en lo suyo, relajadamente haciendo su vida y contestando las preguntas; así se vió a Ozzy cocinando, a Paul Stanley tumbado en la cama con un par de minas, a Dave Mustaine y Megadeth en el ántes, durante y después de las grabaciones de So Far, So Good... So What! y al guitarrista de W.A.S.P. vaciándose una botella de vodka en la piscina.
En resumidas cuentas, un gran documental que pretendió manifestar lo loco que estaba el mundo ya en 1988, en especial los jóvenes y quizás hasta denunciar subliminal o explícitamente toda aquella contracultura en ciernes, misma que nos parece un tanto irrisoria en estos días. Como sea, lo que hace grande a The Decline of Western Civilization Part II, es que ahí quedó registrada muy fielmente, la esencia de los años dorados del metal.
El nombre de Ioannis Anastassakis puede parecer un tanto impronunciable, tanto o más que lo irreproducible y complejo de su música, cual variadedad podría delimitarse en dos etápas: una eléctrica influenciada por el rock y otra más temprana, pero plenamente acústica, e influenciada por el flamenco y el folk greco-mediterráneo (Anastassakis nació en la isla de Creta).
La etapa eléctrica del guitarrista minoico, podría indicarse también como la más ecléctica, paséandose en buena parte del espectro guitarrero: metal, hard rock, progresivo, toques de jazz-fusión, pinceladas funky, etcétera. Toda la complejidad que cabe en un guitarrista del más alto nivel, que a pesar de guiarse por los sonidos melódicos, rompe a cada momento con esquemas predecibles, algo que bien se percibe en el álbum de estudio: Suspension Of Disbelief, comercializado por internet desde el año pasado.
En la otra etápa, la acústica, a la vez que se abre a la improvización del flamenco, convive al mismo tiempo con sus rigideces (monotonía), algo que es capáz de superar dada la natural velocidad con que se mueve entre los acordes. En esta faceta, Anastassakis ejecuta temas relativamente largos, pero el secreto de su encanto, está en la versatilidad y en el que a ratos mantiene inalterables los tiempos hasta dispararse casi de forma inesperada en toques mucho más veloces, que en algunos casos dan ciertos guiños a la rumba.
Chico aún frente a la infinita virtuosidad de un Paco de Lucía, de quererlo Ioannis Anastassakis podría nivelarse a guitarristas como Vicente Amigo y probablemente, sólo le falte edad y experiencia para lograrlo, aunque se encamina rápido. Su mayor potencial sin duda, no está en el rock sino en el flamenco y en símiles influencias locales como la rebética, después de todo no deja de ser, que siendo griego ya haya girado un par de veces por España, la patria oficial del flamenco, algo no menor tampoco para un guitarrista formado en el rock. El tipo posee cualidades de sobra para tocar lo que se le venga en mente, aunque lejos esté del vanguardismo.
En el mes conmemorativo del que habría sido el cumple número 62 de Freddie Mercury, aprovecho de lanzar este nuevo compilado, hecho al más puro estílo del blog, siempre fiel a los estílos rifferos y sus bandas. Aquí suenan covers hechos para discos tributo como "Dragon Attack" y "Killer Queen", junto a versiones en vivo y otras inéditas, algunas no registradas en ningún álbum de estudio.
Un espectro amplio en las bandas, que va del hard rock melódico (Scorpions, Shinedown y Jeff Scott Soto) al thrash metal (Heathen y Anthrax), pasando por el gótico (la versión de After Forever), progresivo (Queensrÿche y Blind Guardian), el heavy metal (Lörihen) y una rara cruza entre rock y ópera pura en la versión del Bohemian Rhapsody que suena al cierre. Verdadero mosaico de estílos, pero en cada cover se respetan las versiones originales, y estas al fin y al cabo son algunas de las mejores que conozco.